jueves, 5 de agosto de 2010

¿Le impongo mis ideas o lo dejo elegir?



Los niños siempre van a querer imponer sus ideas. Y no es malo; al contrario, darle la opción de decidir lo hace sentir importante y escuchado, lo cual evita berrinches y pataletas, pero sobre todo, beneficia su autoestima.

En vez de amenazar o imponer tus ideas al niño, involúcralo y dale la oportunidad de elegir entre opciones y participar en la solución. De esa forma, los niños colaboran mucho mejor.

Pero debes tener bien claro que las opciones se las das tú, y éstas deben ser cerradas, esto es, opciones concretas, que requieran de un sí o un no.

A continuación te planteo algunos ejemplos sobre cómo modificar las imposiciones o amenazas en opciones cerradas para lograr efectos positivos en tus niños:

Imposiciones/Amenazas

1.Si no comes, no vamos al parque
2.Ven aquí, inmediatamente. .
3.Suelta el juguete de tu amigo.
4.No hables con la comida en la boca.
5.No vamos a ver la película ahora.

Opciones cerradas

1.Cuando acabes de comer, podríamos ir al parque.
2.¿Quieres venir solo o prefieres que vaya por ti?
3.Si no puedes soltar el juguete, yo te puedo ayudar.
4.Acaba de masticar y luego me lo puedes contar.
5.¿Prefieres ver la película más tarde o mañana?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una manera divertida para enseñar a tu hijo a poner la mesa


No hay duda que la manera más efectiva de enseñar hábitos a los niños es a través del juego.

Érase una vez dos niñas a quienes sus padres intentaron enseñarles a poner la mesa. Al principio, las niñas andaban muy motivadas haciéndolo, pues ya se sentían grandes e independientes; sin embargo, a medida que pasaban los días se iban aburriendo, se ponían más lentas y perezosas, llegando finalmente a decir que estaban cansadas y que preferían ver televisión.

Los papás, frustrados por la situación y por sentir que no habían logrado su objetivo, se sentaron a pensar en una estrategia más eficiente.

Entonces se dieron cuenta de que siempre les habían exigido a las niñas poner la mesa sin ninguna explicación ni motivación; así que decidieron hacer algo diferente.

Decidieron jugar con sus hijas a poner la mesa.

En qué consiste este juego:

1. Explícale a tu hijo que a partir de este día le enseñarás a poner la mesa. Motívalo con frases como "Como ya has crecido, sé que puedo encargarte una labor muy importante. Me gustaría que pusieras la mesa conmigo".
Es importante que tú participes del juego, de lo contrario, el niño perderá interés.

2. Pon la mesa tal como siempre lo has hecho. Luego, pídele a tu hijo que decore la mesa como él desee, que le ponga diversos adornos.

3. Cuando haya terminado, felicítalo y dile que esta cena será muy bonita y especial.

4. Si tienes velas, ponlas y apaga las luces para darle un ambiente mucho más especial.

5. Terminada la cena, retira todos los objetos decorativos y dile al niño que los guarde para el día siguiente y que piense cómo decorará la mesa el próximo día.

Valores que fomenta este juego:
- Autoestima: A través de este juego enseñamos al niño a sentirse útil y necesario.
- Creatividad: Cada decoración del niño implica desarrollo de su creatividad.
- Misterio: Los niños adoran el misterio. Ellos sienten gran emoción cuando preparan una sorpresa, así como cuando la reciben.
- Concentración: Al concentrarse en una actividad, el niño estimula su capacidad de concentración.

Juego para estimular la atención y la concentración



Este juego es sumamente sencillo y muy conocido.
A través de este juego estarás estimulando la atención y la concentración del niño; al mismo tiempo, estarás compartiendo un momento especial con él, lo cual fortalecerá su vínculo afectivo.

Necesitas:
1. Tres vasos que no sean transparentes, pero que sean idénticos.
2. Una pelotita que entre perfectamente en los vasos.

Qué hacer:
1. Sienta al niño frente a ti y muéstrale la pelotita y los tres vasitos.
2. Pídele que esté atento para que vea cuando pones la pelotita dentro de uno de los vasitos.
3. Mete la pelotita dentro de uno de los vasos y voltea los vasos para que estén de cabeza.
4. Mueve los vasos en distintas direcciones para que sea más difícil recordar en cuál de los vasitos está la pelotita.
5. Pídele que te señale el vasito donde cree que está la pelotita.

Razones para no recurrir a las palmadas



Algunos padres de familia afirman que de vez en cuando recurren a las palmadas para corregir a sus hijos y , según ellos, han obtenido buenos resultados.

Sin embargo, sería importante reflexionar sobre qué es lo que consideramos 'buenos resultados', porque, en realidad, el fin de nuestras correcciones es que nuestros hijos interioricen normas y conozcan sus límites para que se desenvuelvan adecuadamente en la sociedad, sean buenas personas y sean felices.

Pero ¿Realmente lograremos que nuestros hijos interioricen normas y sean personas buenas y felices a través del golpe?
Basta con ponerte en el lugar del niño para contestar la pregunta.

Y es que educar utilizando la violencia física:

- Es una solución momentánea: Ni las palmadas ni ningún otro tipo de agresión física le enseñan al niño sobre la mala conducta. Lo único que aprenden de ellas es que el golpe duele. Puede que logren que se porte bien por un rato, pero lo hará para evitar el dolor, no por haber adquirido la habilidad para controlarse ni mucho menos por haber interiorizado la norma.

- Es injusto: Cuando una persona grande se descontrola y golpea a un niño, está abusando de su poder y de la debilidad del indefenso.

- Refleja una doble moral: ¿Por qué el adulto sí puede pegarle al niño cuando está molesto y él no puede hacer lo mismo?

- Fomenta la agresión: Las investigaciones demuestran que el niño que es educado a través del golpe tiende a pegar a sus compañeros y a resolver sus conflictos con violencia.

Cómo va adquiriendo inteligencia mi bebé



El primer punto que debemos tener en cuenta, es que la inteligencia adulta no existe en el niño.

La inteligencia, según Piaget, se va formando en la medida que vaya superando las distintas etapas de desarrollo.

El bebé va formando su inteligencia a través de sus sentidos y movimientos.

Al principio, sus movimientos son sólo reflejos, pero a medida que los va repitiendo, va adquiriendo dominio de su cuerpo y va notando que esos movimientos generan reacciones. Además, empieza a conocer su medio externo y sus características: por ejemplo, se da cuenta de que si tira un objeto, éste caerá al suelo y producirá un sonido.

Por lo anterior, es importante que en esta etapa, que va desde el nacimiento hasta aproximadamente los 2 años de edad, estimulemos los sentidos y los movimientos corporales de los bebés.

Algunas actividades que puedes realizar con tu bebé:

-Masajes: Es preferible que le hagas masajes sin ropa para que pueda sentirte mejor. Mientras lo acaricias háblale y describe todo lo que vas haciendo para que te escuche. Así, estarás estimulando su sentido auditivo, su vocabulario, y sobre todo, estarás reforzando el vínculo afectivo entre ustedes.

-Ofrécele objetos de distintas texturas, pesos, tamaños y colores. Mientras los va explorando, describe las características del objeto: es suave, es áspero, es duro, es redondo, pesa, es liviano, es pequeño, es grande, etc.